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sábado, 29 de junio de 2013

EL CASO PRISMA, 1era Parte: JAQUE MATE A LA VIDA PRIVADA,.

Hoy no hablaremos de resoluciones de pantallas, cámaras, ni versiones de android, tocaremos un tema algo mas serio y sensible para los que hacemos vida en internet, por que allí tenemos guardado parte de nuestra actividad diaria y peor aun nuestra vida privada. 
Hablaremos del caso Prisma, Prisma ha servido para mostrar que el espionaje en la red no es cosa de conspiranoicos. Estados Unidos vigila a miles de ciudadanos no estadounidenses con la colaboración aún forzada de las grandes empresas de internet, todas con sede en ese país. 
Si la privacidad es, además de un derecho fundamental, un valor en sí misma que hay que proteger sólo hay dos opciones: la primera es desconectarse de la red; la segunda, para los que no puedan vivir sin ella, aprender a navegar lejos del alcance de Prisma.

Y es que resulta decepcionante que Google, Apple, Facebook, Microsoft hallan cedido a los chantajes del gobierno Estadounidense y le han entregado datos confidenciales a las agencias de la CIA y el pentágono hemos ahora entrado en una nueva era donde ahora el objetivo máximo es que estos delincuentes se hagan con mas datos sobre nosotros.

EEUU-Israel espían a los ciudadanos del mundo con su Prisma: Google, Apple, Facebook, Microsoft.

Las trasnacionales israelíes Verint y Narus han gozado de conexiones con trasnacionales de Estados Unidos y el espionaje israelí y los lazos entre las agencias de espionaje permanecen sólidas (léase: la CIA y el Mossad, entre las conocidas).
Desde que el Pentágono, por ontología/teleología tecnológicas, obligó a los usuarios del planeta entero a entrar al corral del DARPA, progenitor de Internet –amplificado por la redes sociales de recolecta de datos por las militarizadas trasnacionales privadas de Israel– era previsible que algún día fueran desnudadas las trasnacionales privadas con labores públicas/militares de espionaje global del binomio cibernético Estados Unidos/Israel.

Pese a la tormenta de medievales anatemas huecos, con antelación Bajo la Lupa (De los multimedia a Internet: el control de EU/Israel, 19/8/12) había prevenido tal colusión ciberorwelliana de vigilancia global por los angelicales servidores sociales (¡supersic!): Google, Facebook, Microsoft, Verizon, Apple, Yahoo y Skype, al servicio final del programa Prisma de la National Security Agency (NSA), agencia de espionaje criptológico vinculado al Cibercomando, superescándalo reseñado explosivamente por The Guardian (5/6/13, retomado por The Washington Post (6/6/13) y con espléndido resumen de WSWS (7/6/13).

Ya habíamos advertido que “Medios islámicos fustigan el control dual de Internet y los principales servidores por Estados Unidos/Israel: Google, Facebook, Wikipedia, Yahoo, etcétera (La mano israelí detrás de Internet; Freedom Research, junio 2009: Radio Islam)”

La Seguridad del Hogar, todo el montaje hollywoodense bushiano de su guerra contra el terrorismo islámico, sirvió de pretexto para vigilar a tirios y troyanos mediante su Prisma–calca de la vigilancia ciudadana Echelon de la anglosfera durante la guerra fría– con la connivencia del Congreso de Estados Unidos desde el 11/S y mantenido durante la gestión Obama: hoy expuesto como el Gran Hermano (Big Brother) orwelliano local/global, en lugar del sitio que le correspondía a su progenitor Baby Bush, hijo de un anterior director de la CIA con reflejos pavlovianos de espía antes de la eclosión de Internet.

¿Quién decía que en la postmodernidad no cabían los héroes? El estadounidense Edward Snowden, otro ciberhéroe de 29 años, empleado encubierto de la CIA en la misteriosa consultora Booz Hamilton Allen (muy socorrida por Fox y Calderón), contratista de NSA, se suma a las hazañas del australiano Julian Assange y del estadunidense Bradley Manning.

       

La prestigiada revista tecnológica Wired (abril, 2012) había expuesto a las dos empresas Verint y Nerus, con íntimas conexiones con la comunidad de seguridad israelí que conducen el espionaje para la NSA.

Verint, que capturó a Comverse Technology, espía a Verizon, gigante telefónico de Estados Unidos, mientras un programa de Narus recolecta las comunicaciones de los usuarios de AT&T, otro gigante telefónico estadunidense. Ori Cohen, uno los fundadores de Narus, confesó a la revista Fortune (2001) que realizaban trabajo de espionaje para el Mossad.

Verint y Nerus operan para la unidad 8200 de espionaje del ejército israelí a cuyo cargo estuvo el comandante Hanan Gafen, quien lo confesó a Forbes (2007).

Según la histórica revelación de The Guardian, el espionaje de Gran Bretaña no se queda atrás en la compartición y compartamentalización del espionaje con la NSA mediante su macabra entidad gubernamental GCHQ.



¿Cuáles son los límites nacionales al ciberespacio controlado por Estados Unidos/Israel cuando se han penetrado hasta las entrañas de la privacidad de los ciudadanos inermes vistos como enemigos potenciales de los gobiernos por quienes votaron, ya no se diga de los disidentes vistos como parias?

¿Dónde queda el concepto hueco de democracia frente al neototalitarismo cibernético de Estados Unidos/Israel?

Conclusión:
El daño a las trasnacionales cibertecnológicas de Estados Unidos e Israel será enorme a escala local/regional/global. ¿Quién va desear comprar instrumentos electrónicos de Estados Unidos e Israel para ser pérfidamente espiado?

El costoso aprendizaje y la enseñanza de Prisma en todos los países obliga, primero, a remediar con antídotos específicos el espionaje foráneo a sus ciudadanos deliberadamente desinformados (de allí la necesidad de multimedia plurales) y, luego, a crear una intranet nacional –que ya empezó a funcionar en países con carácter y aspiraciones de supervivencia–, con garantías públicas e inalienables de sus supuestos elegidos en los poderes Ejecutivo y Legislativo, para salir de la cárcel ciberorwelliana en la que nos encajonaron involuntariamente los servidores y las redes sociales de Estados Unidos/Israel.

fuente: telesur




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